Coraline, sintiéndose intrigada y aventurera, decide abrir la puerta al otro lado de la cual encuentra una réplica exacta de su propia casa, pero con una familia que se parece exactamente a la suya, excepto que sus ojos son botones negros. A pesar de una sensación inicial de entusiasmo y validación, pronto se vuelve evidente que algo extraño y siniestro está ocurriendo.